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Pintura de piezas con spray.

 

 

La calidad de una pintura aplicada a spray nunca será comparable a la de una pintura aplicada a pistola, pero para piezas como carenados de circuito, o para los que no quieran complicar mucho el trabajo, puede ser una buena alternativa.

Lo principal es escoger bien el spray y sobre todo, preparar a fondo las piezas para no tener problemas de adherencia.

La pintura que contienen los sprays es de un solo componente y seca por evaporación del disolvente que contienen, o por oxidación al contacto con el oxígeno del aire. Estos últimos son más resistentes a las gasolinas o los disolventes, pero insisto, siempre mucho menos que una pintura de dos componentes.

La mayoría de los sprays que encontramos en las tiendas contienen pintura nitrocelulosica, sintética, de poliuretano o de poliester. Estas última son las más recomendables por su dureza y resistencia.

 

 

 

La parte más importante de un spray es la boquilla. Actúa de forma similar a una pistola y convierte la pintura del interior en pequeñas gotitas que son pulverizadas sobre la pieza. A diferencia de una pistola, aquí no se puede graduar la cantidad de pintura que sale ni el abanico. Lo mejor es pintar a ráfagas cortas y dando poca pintura de una vez.

Si nos pasamos es muy fácil provocar un descuelgue y tener que comenzar el trabajo de nuevo después de lijar.

 

 

 

Una de las aplicaciones más habituales de los sprays es el pintado de carenados de fibra para circuito. Sale barato, es rápido y bien hecho puede quedar muy bien. En este caso no es necesario dar imprimación antes del spray, normalmente agarra perfectamente, pero hay que saber que no aguantan gasolina o disolventes.

Sí es recomendable lijar con lija fina (grano 800) el carenado para que la pintura agarre mejor.

 

Pintado de carenados con varios colores.

 

Si queremos dar varios colores es necesario dejar secar el primero al menos 6 horas antes del segundo para que no se pegue la cinta a la pintura ni afecte a la capa anterior. Es bastante habitual que al aplicar un spray sobre una pintura vieja se agriete. esto es debido a que el disolvente ataca la pintura original. Solo se puede arreglar dejando secar y lijando de nuevo.

 

En este caso pintaremos unas llantas de aluminio y sin desmontar el neumático.

 

 

 

 

Para tapar las zonas que no queramos pintar, lo mejor es usar cinta de papel como la de la foto, pero siempre comprándola de calidad, las cintas de las tiendas de todo a cien no pegan lo suficiente y se levantan, pero además suelen dejar restos de adhesivo.

No recomiendo dejar la cinta en la pieza más de un par de días por el mismo motivo, después puede ser difícil eliminar el adhesivo.

 

 

Sobre todo es imprescindible limpiar a fondo la pieza y eliminar cualquier resto de grasa o suciedad. Un buen lavado con desengrasante y una pasada con un trapo inpregnado de disolvente la dejará como nueva y lista para aplicar la pintura.

En una llanta como la de la foto es conveniente lijar la pintura antes de dar el color. Mejoraremos el agarre y también el acabado.

 

 

En este caso, la llanta tiene el cerco pulido. Esto nos vendrá de perlas a la hora de cambiar los neumáticos. Como la pintura en spray es menos resistente, es casi seguro que se marcaría con la máquina de desmontar las cubiertas.

También si pintamos a pistola corremos este riesgo. Las llantas están pintadas con pintura en polvo que se aplica con una corriente eléctrica y se hornea a más de 200º. Hace falta una instalación especial, pero la resistencia es espectacular.

 

 

Una vez limpia la llanta debemos tapar los anclajes de los discos y cualquier zona que no queramos pintar.

Ya que no vamos a desmontar la cubierta, la taparemos también con cinta.

 

 

 

Con un cutter o bisturí nuevo (importante) cortaremos la cinta de la zona protegida. Para que el acabado sea bueno la cuchilla debe ser nueva o estar muy afilada, si no es así el corte será irregular y no quedará bien.

 

 

 

Hay que apretar con los dedos la cinta para evitar que la pintura se pueda colar entre las cintas. Por tapado que parezca, siempre hay una resquicio por donde se cuela la pintura.

 

 

 

También las zonas de contacto del disco de freno han de ser protegidas de la pintura. Aquí sí es necesario un buen pulso con el bisturí para lograr que la cinta no sobresalga ni deje zonas descubiertas.

 

 

Antes de realizar el corte es conveniente apretar bien la cinta con los dedos.

Al hacerlo se pega mejor sobre la pieza y es más fácil de cortar, evitando que se pueda romper al hacerlo.

 

 
Y de nuevo al acabar lo volveremos a repasar con los dedos por la misma razón.

 

 

 

Hasta dejar las ruedas (o las fibras, o los escapes...) completamente tapadas excepto la zona que queramos pintar. Si queremos un acabado en condiciones, la diferencia está en los pequeños detalles.

 

 
La aplicación de la pintura debemos hacerla a capas muy finas y moviendo el spray de forma rápida, en forma de pequeños toques. Si lo movemos muy despacio, o insistimos demasiado en una misma zona, lo más seguro es que la pintura se descuelgue.

 

 

Es mejor repetir el proceso varias veces sobre la pieza entera que intentar que coja el color a la primera.

Si damos un poco de tiempo entre capa y capa (2 a 5 minutos) evitaremos problemas y favoreceremos la evaporación de la pintura.

 

 

A diferencia de la foto anterior donde se aprecia el color rojo debajo del dorado, aquí ya se ve el color igualado. Si aplicamos el spray con capas un poco más gruesas lograremos un acabado más brillante que si lo hacemos pulverizando en toques cortos.
La distancia de pulverizado debe rondar los 20 cm.
Y ya tenemos la rueda acabada, o casi. El color dorado no era el esperado, y al final hubo que recurrir a otro spray de color bronce. Normalmente el color del spray se corresponde con el de la tapa, pero siempre hay diferencias.

 

 

Aquí ya se ve el color definitivo una vez retirada la cinta protectora. Si no hubiéramos puesto esta cinta, sería fácil que el disco no encajase de forma correcta y tendríamos que eliminar el exceso de pintura.

 

 

 

Y lo mismo en el cerco de la llanta. Gracias a haber usado una cuchilla en perfecto estado, el corte es limpio y sin escalones.

 

 

Y ya tenemos la pieza acabada y lista para montar.