Modelo en plástico a escala 1:12, de Tamiya

En proceso.

Esta maqueta es un ejemplo perfecto de modelo que puede quedar de cine o de pena, no hay término medio. Es muy complicada pero bien acabada es preciosa, queda casi mejor con el carenado desmontado y el motor a la vista.

La calidad del molde es muy alta, casi perfecta. El nivel de detalle el motos es altísimo, pero esto obliga a ser muy cuidadoso y a pasar muchas, pero muchas horas si queremos que quede como debe ser.

Lo primero es localizar fotos de la moto real, algo nada difícil en internet, pero por si acaso, ahí van dos ejemplos:

       

Y en esta foto se ve como ha de quedar el motor. Da miedo, pero se puede conseguir. Eso sí, con mucha paciencia y muchas más horas de lo que parece.

 

Para que los escapes y sobre todo el motor queden como deben, hay que trabajar a fondo con lavados para envejecer las superficies y dar diferentes tonos.

  Esto se puede apreciar en esta foto de los escapes:

 

Merece la pena ir montando la moto de vez en cuando para hacerse una idea    global de como va avanzando. Así se pueden ver defectos que por separado pasan desapercibidos.

 

Hay piezas que es necesario pintar con más de tres colores, y hay que sujetarlas bien con la ayuda de unas pinzas o un soporte como el de la foto.

 

 

Y otras que es mejor pintar sin desmontar del marco de plástico. Una vez acabadas retocaremos con un pincel la zona de unión.

Yo soy partidarios de pintar con aerógrafo todo lo posible, dejando el pincel para lo imprescindible nada más.