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BMW R 1200 GT

 

Sin duda el mundo está cambiando, y BMW se ha empeñado en hacer que cambie más rápidamente. Pensar hace años en una moto de turismo con las prestaciones y la capacidad de andar aprisa que tiene esta moto era sencillamente imposible. La FJR 1300 se aproxima mucho, pero le falta el aplomo de la K a alta velocidad ni dispone de la  tecnología de la alemana y la Pan 1300 no puede seguir el ritmo de esta moto ni por asomo.

 

 

 

 

 

Compartiendo chasis y motor con la K 1200 S no se podía esperar otra cosa, pero realmente sorprende la contundencia del motor, sobre todo por encima de las 6.000 rpm donde sin brusquedades y con una progresividad asombrosa deja atrás a casi todo lo que se mueve por carretera. Queda pendiente una comparativa mano a mano con la Yamaha para sacar conclusiones más concretas, va a ser un duelo muy interesante.

 

Pese a este derroche de motor no hay que pensar que estamos ante una moto incómoda, habrá que ver que opina el paquete de tener que ir dejándose las uñas para no salir despedido, pero eso es otra cosa. Los asientos son amplios y afortunadamente el tapizado es de calidad y no resbala.

En la unidad probada además ambos asientos eran calefactables, algo que lógicamente a más de 25º C. no quise probar.

La moto no desprende el calor habitual en motos con motor grande y carenado muy cerrado, solo en el pie derecho se nota una salida de aire caliente, pero nada comparado con el calor que desprende una FJR y no digamos una ST 1300, una verdadera sauna en verano.

Las diferencias con la 1200 S son palpables, sobre todo a nivel de ergonomia. Las estriberas están situadas más abajo y atrasadas, el manillar es más ancho y más alto, y con solo aflojar un par de tornillos allen se puede ajustan a diferentes alturas.

Una cosa que no me acaba de gustar es la forma de la parte superior del manillar, me parece un poco peligrosa en caso de colisión por la el pico que sobresale. Mejor no probarlo. A nivel de motor parece haber perdido un poco en alta, pero mantiene una estirada digna de muchas deportivas y solo el peso impide que iguale a su hermana más deportiva.

 

El carenado es grande pero no llega a los niveles de la R 1200 GT o la Pan 1300. Tiene una guantera con llave en la parte derecha, pero que se abre hacia el interior en lugar de hacia el exterior como es lo habitual y resulta un poco incómodo. A mi juicio este detalle y  el caballete central que es incomodísimo de usar por la poca superficie de apoyo que tiene son los únicos puntos criticables de esta moto.

La cúpula baja que montaba esta unidad protege de forma similar a la FJR 1300 y bastante menos que una ST 1300, aunque no provoca los rebufos que sí hace la Honda en la posición más alta.

 

La regulación es eléctrica como ya es habitual en la categoría y la calidad del plástico hace que no deforme las imágenes cuando miras a través.

A nivel de equipamiento esta es una de las motos que más se puede equipar, hasta el punto de rondar los 24.000 € si decidimos marcar muchas cruces en la lista de accesorios. Asiento y puños calefactables, suspensiones electrónicas, top case, y todo lo imaginable está disponible a través de BMW, eso sí a precios BMW.

De serie equipa ABS y el sistema de servofreno habitual en BMW y que requiere cierta adaptación por lo poco progresivo que resulta a baja velocidad.

En la práctica, esta moto está a medio camino entre una Honda Paneuropean y una Yamaha FJR 1300. La Yamaha es casi tan potente como la alemana, pero a nivel de equipamiento y tamaño no hay comparación, la Yamaha es una sport y la BMW es una GT muy potente.

Las maletas tienen una buena capacidad, admiten un casco integral y aún sobra espacio, y por si las queremos dejar en casa, la moto no desentona con ellas quitadas.

 

La Pan juega en otra liga, es mucho más pesada y menos potente, aunque más cómoda con diferencia que cualquiera de estas dos, lo que al final solo se acaba notando si ruedas con el cuchillo entre los dientes. A ritmos normales las tres motos van muy parejas, y solo cuando se rueda realmente deprisa es cuando la Pan se queda atrás.

Mucho antes de que esto llegue a pasar, el pasajero ya habrá apuñalado varias veces al piloto de cualquiera de las tres motos…

 

Una cosa que sorprende de la BMW es la facilidad que tiene para permitir descolgadas dignas de una deportiva, es la moto de turismo con la que más fácilmente se puede arrastrar rodilla por el suelo y sacar el cuerpo el asiento. La herencia de la versión S está bien patente y en carreteras amplias y con buen asfalto te llegas a olvidar que vas en una GT.

 

  BMW R 1200 RT

 

   La última bóxer.

 

 

 

  BMW K 1200 R

 

   La bestia germana

 

 

 

Mi agradecimiento al concesionario BMW Control 94

por la cesión de la moto de pruebas.

 

CONTROL 94.
Avda. de Roma 159. Barcelona
Telf: 902 888 074

www.control94.com/bmw